jueves 24 de septiembre de 2009

Era extraño aquel hombre, o por tal lo tomaron,
porque besaba todo lo que hallaba a su paso (SR)



Bésame, bésame mucho ahora que aun tengo labios
Besa a la luna, aunque nunca la alcances


Hay besos que ya no recuerdo porque pasaron en mi vida como las personas que me los dieron, sin dejar un rastro en mi.

Hay besos que he dado a distancia, tan profundos tan salados tan “besos de monitor”,

Hay besos que recibo también desde lejos y son tan cálidos, tan perfumados a hermandad, tan besos abrazados, tan dolorosos besos.

Hay besos de esos que te los dan y resucitan a un muerto y muertos aprendiendo a besar.

Hay besos que te dan y te hacen sentir zombi, vacío, sangrado.

Hay besos que muerden y no solo el labio sino el alma.

Hay besos agridulces, de amor y de amarga despedida

Hay besos de café, que invaden al boca y alteran los sentidos



Bienaventurados los besos que no estorban
Bienaventurados los besos que me hacen estremecer

miércoles 24 de junio de 2009

Dulce amargo



Despacio, esa dulce sensación de redondez que invade mi boca
Tan melosa, tan sutil, tan tú

No se porque las cosas buenas duran tan poco.
No se porque te esfumas, dejando en mi garganta esa sensación
de ausencia tan terrible, tan amarga.

No entiendo ese amor tan diluido que me profesas
Esa irrealidad tan absurda a la que me tienes acostumbrada

Si yo fuera tu, elegiría quedarte conmigo por siempre





martes 28 de octubre de 2008

En silencio

Las promesas no cumplidas, las palabras rotas
La sal en las pupilas y ese eterno sabor a ausencia.

Necesito tus piernas para poder caminar, tus pies para que guíen los míos
No soy sino estas aquí, si no lees mis libros, sino compartes mis sueños
No soy si tu mano no se acomoda en mi cintura, no soy si mi cabeza no descansa en tu hombro.

Amanece conmigo, no solo en mi

Todo está en silencio desde que me faltas
¿Para que tanto respirar si ya no estas?
¿Para que tanta ciudad si no hay nada por hacer???


miércoles 2 de julio de 2008

chocolate amargo

Quedarse callado puede ser tan dulce o tan amargo...

Nunca te dije cuanto te amaba, ni lo importante que eras en mi vida, será porque suponía que tu lo sabias, será porque temía decirlo en voz alta.

Hice de mi lengua un nudo y me bebí de a poco el amor, ese amor que ahora me causa veneno en la garganta, ¿para que sirve saberte mi mundo si nisiquiera tu lo sabes??? ¿Para que sirven mis letras si tus ojos están tan lejos??? ¿Para que sirve que te grite que te extraño? si mis labios están mudos y tus oídos secos de mi...


Pero aunque nunca hayas sido mio, ni vayas a serlo jamás, sigues aquí, te poseo en cada noche que la luna ilumina mi ventana, te fumo en cada cigarrillo de la tarde, te presiento en cada látido de mi corazón y te amo aunque no puedas verlo ... te amo.


Sigues aquí eterno, dulce, oscuro, tierno
Te espero

viernes 18 de abril de 2008

Amor con aroma a café

Si no hay café para todos, no habrá para nadie . . . Ernesto Guevara

Compañero de nostalgias y de las mejores cosas de mi vida, mantenme despierta no dejes que duerma, aunque después mates a mi estomago y venga el ardor, cobíjame en tu aroma, abre mis ojos que necesito estar despierta, no quiero soñar porque mis sueños están llenos de delirios, de cosas imposibles.

Vuélvete mi mejor amante, mi compañero, mi amigo, déjame tenerte en cada sorbo, déjame paladearte hasta que te termines, porque no hay nadie más, porque la soledad es más dura de lo que imaginas, porque los amores son como tú a veces tan dulces que quieres tomarlos gota a gota y a la vez guardarlos para que no terminen, y algunas otras tan agrios, tan oscuros como un buen expresso que aunque sabes que dolerá, sigues ahí bebiéndolo tan despacio.

¿Quién podría resistirse al inmaculado sabor de un amor perfumado de café?
¿Cómo olvido los rojos cafés de los martes por la noche?
¿Dónde oculto ese desagradable sabor a despedida?

Al final dulce o amargo, sigues ahí hasta encontrar el fondo, y quedas vacío, tan vacío como una taza sin café.

jueves 27 de marzo de 2008

No te muevas si puede estar quieta la felicidad S.R.




En noviembre, en un punto de este universo, el sol empezaba a dormirse, el cielo parecía de fuego, las seis de la tarde es ese punto donde uno no sabe si es de día o de noche.

¿Porque subir por la escalera habiendo elevador? Preguntó ella

Él no podía negarle nada, ¿como negarle algo a su princesa? pensó
Ella tomó su mano, apretándola fuerte como si fuera la última vez en que podría hacerlo.

Caminaron unos cuantos pasos y subieron, el elevador estaba más bien oscuro, iluminado solo por la llama de su amor, entraron, como si fueran los dueños del mundo se fundieron en un abrazo de esos que parecen inacabables, el metió su mano por debajo de su blusa, recorrió su espalda, ella tomaba su negro cabello que se le escurría entre los dedos.

Sus cuerpos se estremecían era su espacio su momento, él recorría su cintura llevaba su mano hasta sus senos, ella tocaba el cielo, volaba.

No dejes de abrazarme nunca, susurraba ella en su oído y él le repetía que estarían juntos cincuenta años más.

De pronto el sueño terminó, habían llegado al tercer piso.

jueves 13 de marzo de 2008

Como moscas a la miel . . .


dulces compañias